El COVID-19 pone de manifiesto los riesgos en sostenibilidad ocultos en la cadena de suministro – Esto es lo que puede hacer al respecto

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La propagación del COVID-19 ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales.  Aunque los responsables de las cadenas de suministro conocen los riesgos de depender de un solo proveedor, especialmente para los componentes dependientes, en momentos de crisis nos damos cuenta del alcance real de nuestra dependencia respecto de ciertos territorios, industrias y rutas de transporte.  La pandemia del coronavirus ha sido una de las muchas turbulencias que demuestran la necesidad de contar tanto con cadenas de suministro ágiles como con sistemas de gestión de la sostenibilidad que ayuden a mitigar los efectos negativos durante una crisis.

Las interrupciones en las cadenas de suministro son la nueva normalidad

Desde el inicio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China en 2018, hemos visto a actores globales trasladar sus cadenas de suministro fuera del país asiático, o ampliar su ya establecida estrategia China Plus One.  El COVID-19 ha acelerado estas tendencias y ha impulsado el surgimiento de regiones como Vietnam y Camboya como alternativas atractivas.  Sin embargo, muchas multinacionales que invirtieron en reubicar sus centros de suministro, tuvieron que afrontar la suspensión parcial por parte de la UE del acceso comercial preferencial para Camboya a principios de 2020.  Mirando más allá de Asia, el cada vez más complejo alcance de las sanciones de Estados Unidos ha afectado por igual a empresas estadounidenses y no estadounidenses.  Esto ha a reavivado un debate más amplio sobre la externalización entre académicos y profesionales, que se preguntan si ha llegado el momento de dejar de lado las compras a nivel mundial.  Estos cambios continuos en el proceso de aprovisionamiento sugieren que las interrupciones pueden ser la nueva normalidad.

Cuando las cadenas de suministro experimentan grandes transformaciones, se suelen priorizar los retos logísticos inmediatos antes que los problemas de sostenibilidad.  Al elegir una nueva ubicación o socio de fabricación, las empresas se centran en las necesidades operativas, como disponer de equipos especializados, infraestructuras de TI y talento local. Sin embargo, es en épocas de riesgo inmediato para las compras cuando las vulnerabilidades en la gestión de la sostenibilidad podrían desestabilizar aún más las cadenas de suministro.  Las decisiones tomadas en una crisis repercutirán en la preparación de los sistemas de gestión de la sostenibilidad para crisis venideras.

Las compras concentradas ponen a prueba a los proveedores a largo plazo

Los compradores deben ser conscientes de la presión que afrontan sus proveedores en este momento de inestabilidad, así como de sus consecuencias en la gestión y rendimiento sostenibles.  Las medidas de contención del coronavirus obligaron a cerrar fábricas en China, Malasia, Filipinas y otras regiones, también en Europa y América del Norte.  Los fabricantes restantes ahora tienen que producir unos volúmenes de pedidos para los que no estaban preparados, mientras también se enfrentan a limitaciones de capacidad debido a la reducida disponibilidad de mano de obra y a restricciones tecnológicas.

Los objetivos de producción demasiado exigentes han supuesto un riesgo importante de violación de los derechos de los trabajadores en industrias tan diversas como la minería, la confección o la electrónica.  Pero incluso las fábricas más preparadas de los desbordados mercados asiáticos pueden verse tentadas a aumentar las horas extra “voluntarias” para satisfacer la demanda repentina, generando riesgos de trabajo forzoso que se pueden ver agravados por nuevas oleadas migratorias.  Esto sucede en un momento en que las leyes de diligencia debida en las cadenas de suministro globales están evolucionando rápidamente. Algunas de las leyes más recientes hacen a las organizaciones compradoras responsables, e incluso sancionables, por las prácticas de sus proveedores.

Del mismo modo, los proveedores que han gestionado correctamente sus responsabilidades medioambientales a pequeña escala pueden enfrentarse a desafíos al aumentar la producción, ya que con ella aumentan las emisiones, las necesidades de gestión del agua y la demanda de energía. En Vietnam, el aumento de la producción industrial ya ha causado importantes problemas ambientales, como una mayor polución en la atmósfera, contaminación del agua y deforestación.  Los compradores no pueden ignorar la presión adicional que ejercen sus pedidos sobre el proceso de producción de sus socios y lugares de fabricación, ni tampoco los mayores riesgos de sostenibilidad que esa presión provoca en la cadena de suministros.

Incorporar nuevos socios en la cadena de suministro genera riesgos de sostenibilidad

Estos riesgos de sostenibilidad se multiplican cuando los compradores se ven obligados a cambiar de proveedor en medio de una crisis.  Decidir con quién trabajar requiere un diálogo y análisis que el responsable de la cadena de suministro podría verse tentado a relegar dadas las potenciales inminentes interrupciones de la oferta.  A pesar de esta presión, es primordial que los compradores establezcan una base común con expectativas claras.

Existen una serie de instrumentos disponibles de forma inmediata que pueden ayudar a establecer las condiciones adecuadas para una nueva colaboración.  Todavía es posible hacer que los proveedores suscriban un código de conducta al cerrar el contrato.  Otra forma razonable de colaborar con los proveedores es mediante cláusulas contractuales que establezcan los estándares de desempeño en materia de sostenibilidad; por ejemplo, la necesidad de completar el proceso de calificación de EcoVadis en un plazo de seis meses, y que al mismo tiempo se definan los objetivos previstos para los años siguientes.  Las cláusulas de sostenibilidad de los contratos pueden ser la base para establecer alianzas razonables, especialmente en un momento en que los retos sociales y ambientales de muchos fabricantes son mayores de lo habitual.

Las implicaciones que la complejidad creciente tiene en la sostenibilidad 

Los compradores no sólo necesitan integrar nuevos riesgos en sus sistemas de gestión de la sostenibilidad. Pueden que necesiten gestionarlos en países en los que nunca antes se han abastecido.  No es factible que un solo país absorba el volumen de producción de China.  Los más probable es que las cadenas de suministro se desplacen a múltiples mercados, volviéndose más complejas.  El abastecimiento múltiple puede reducir dependencias y vulnerabilidades, pero hace necesario calificar los riesgos de sostenibilidad de los proveedores adicionales procedentes de distintas localizaciones e industrias.

Décadas de experiencia de fabricación en China han demostrado que los compradores no pueden confiar ciegamente en que sus proveedores se atengan a la legislación local.  Por ejemplo, China Labor Watch descubrió que las horas extra en algunas fábricas llegan a ser hasta 175 mensuales, a pesar de los límites legales de 36 horas.  Del mismo modo, los fabricantes siguen empleando trabajadores temporales para eludir los derechos laborales.  Al incorporar nuevas localizaciones, los compradores  tendrán que entender no solo los sistemas jurídicos locales, sino también cómo cumple la ley cada uno de los proveedores con los que trabajan.  Además, los compradores querrán comparar el enfoque de sostenibilidad con el de sus proveedores en otros países.  Estos requisitos suponen un desafío para los sistemas de gestión de sostenibilidad de los compradores cuando se vigilan múltiples localizaciones, especialmente si es a corto plazo.

Creación de una cadena de suministro resiliente mediante el mapeo de riesgos y la monitorización del rendimiento en sostenibilidad

El Secretario General de la OCDE Ángel Gurría ha destacado la necesidad de conciliar la diligencia debida con las actuales tensiones comerciales y las interrupciones en la cadena de suministro.  Más allá de atravesar la crisis del COVID-19, las cadenas de suministro globalizadas e interconectadas seguirán enfrentándose a riesgos imprevistos, ya sea por dificultades comerciales, tensiones geopolíticas o una próxima pandemia.

La supervisión y mapeo de los proveedores resultarán esenciales para mitigar estas situaciones.  Antes y durante las interrupciones en la cadena de suministro, los compradores deben establecer alianzas sólidas, aprovechando la tecnología para alentar a los proveedores a monitorizar y mejorar los sistemas de gestión para la mejora de su desempeño en sostenibilidad.  EcoVadis Sustainability Intelligence Suite proporciona la visibilidad y compromiso necesarios para mejorar este rendimiento y la resiliencia de la cadena de suministro:  EcoVadis IQ puede crear rápidamente un mapa predictivo de los riesgos sociales, ambientales y éticos en toda la base de suministro, proporcionando a los compradores la información necesaria para identificar proactivamente los riesgos de sostenibilidad en toda la cadena de suministro e indicando dónde trabajar profundamente.

Las calificaciones de EcoVadis se utilizan a continuación para involucrar a los proveedores, estableciendo puntos de referencia para supervisar y mejorar su desempeño en materia de sostenibilidad.  Esto se hace mediante una escala de calificación con múltiples niveles, que se entrega en un formato de ficha de evaluación que proporciona un feedback rico para guiar las mejoras.  De esta forma, las empresas pueden identificar y mitigar los riesgos de manera preventiva, preparándose así mejor para futuros imprevistos con productos clave, geografías y procesos comerciales, y también posicionando su sistema de gestión de la sostenibilidad a largo plazo.

Para aprender más sobre los elementos clave de un programa integral de sostenibilidad en la cadena de suministro, que puede reforzar la resiliencia, puede consultar este contenido.