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Descarbonización y estrategias de descarbonización:guía completa para líderes empresariales y gubernamentales

Descarbonización y estrategias de descarbonización:guía completa para líderes empresariales y gubernamentales

6 de mayo de 2026

Lea la versión resumida con la siguiente indicación:

Para los líderes empresariales y gubernamentales actuales, la descarbonización es un requisito fundamental para acceder a los mercados y garantizar la resiliencia a largo plazo. Aunque muchas organizaciones consideraban inicialmente la acción climática como un objetivo de reputación, esta se ha convertido desde entonces en una parte fundamental de la gestión de riesgos y la eficiencia operativa. Este proceso exige eliminar las emisiones de carbono de todos los niveles de la huella de una empresa, incluyendo el consumo energético y las cadenas de suministro globales. 

En el centro de estos esfuerzos se encuentra el Acuerdo de París, que compromete a los gobiernos participantes a limitar el calentamiento global muy por debajo de los 2 °C y, preferiblemente, a 1,5 °C. Para alcanzar el objetivo de 1,5 °C, es necesario que las emisiones mundiales se reduzcan en un 43 % para 2030 y en un 60 % para 2035, un objetivo que solo es posible mediante cambios rápidos y estructurales en la forma en que generamos energía, nos desplazamos y construimos nuestro mundo.

En esta guía, analizamos qué es la descarbonización, por qué se ha convertido en una prioridad y cómo pueden las organizaciones adoptar medidas concretas. Abordamos estrategias y marcos clave para alcanzar las cero emisiones netas, así como la gestión de riesgos en distintos sectores y cadenas de valor. Si eres responsable de sostenibilidad, cumplimiento normativo o compras, esta guía te ayudará a desarrollar estrategias de descarbonización prácticas y basadas en la ciencia que vayan más allá de los compromisos públicos para lograr resultados reales.

 

Puntos clave

  • Urgencia climática: Para cumplir el objetivo de 1,5 °C del Acuerdo de París, es necesario que las emisiones globales se reduzcan en un 43 % para 2030 y en un 60 % para 2035
  • Cumplimiento obligatorio: Marcos normativos como la CSRD de la UE y la SB 253 de California exigen la presentación de informes detallados en todos los ámbitos.
  • Reducciones directas: Las normas actuales dan prioridad a los recortes absolutos en el origen frente a las compensaciones o eliminaciones de carbono.
  • Estrategia de Alcance 3: Para alcanzar el éxito, es necesario sustituir los promedios del sector por datos de los proveedores principales, a fin de abordar el mayor impacto de la empresa.
  • Ejecución operativa: Vaya más allá de las promesas incorporando métricas de carbono directamente en los procesos de contratación con EcoVadis.

¿Qué es la descarbonización?

La descarbonización consiste en reducir la intensidad de carbono de la producción de energía, la industria manufacturera y la prestación de servicios. Se centra en las fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente la quema de combustibles fósiles, y las sustituye por alternativas con bajas emisiones de carbono o sin ellas. El objetivo es lograr una economía con cero emisiones netas, en la que las emisiones restantes se compensen mediante la absorción de carbono, por ejemplo, a través de la reforestación o la captura de carbono.

La huella de carbono mide el total de emisiones de gases de efecto invernadero generadas por una actividad, un producto o una organización. Estas emisiones se clasifican en alcance 1 (emisiones directas), alcance 2 (emisiones indirectas derivadas de la energía adquirida) y alcance 3 (emisiones indirectas de la cadena de valor). Las compensaciones pueden contrarrestar las emisiones residuales, pero no sustituyen la necesidad de reducir las emisiones en el origen. Una descarbonización eficaz implica reducir primero las emisiones absolutas y, a continuación, abordar lo que aún no se puede eliminar.

Por qué es importante la descarbonización

Aplazar la adopción de medidas ahora supondrá mayores costes y más trastornos más adelante. Cada año de inacción reduce las posibilidades de cumplir los objetivos climáticos, a medida que los riesgos físicos se agudizan. Investigaciones recientes muestran que 2023, 2024 y 2025 fueron los años más calurosos de los que se tiene constancia. Por primera vez, la temperatura media global durante este periodo de tres años superó en 1,5 °C los niveles preindustriales. Aunque para incumplir el límite del Acuerdo de París es necesario superar este nivel en una media de 20 años, estas temperaturas récord subrayan la urgencia de la transición.

La presión para adoptar estrategias proactivas de descarbonización está aumentando por todas partes. Los inversores exigen planes de transición fiables y datos sobre las emisiones, mientras que los reguladores introducen normas de divulgación obligatoria y la fijación de precios del carbono. Los clientes esperan productos con bajas emisiones de carbono y transparencia en la cadena de suministro. Satisfacer estas expectativas se está convirtiendo en una condición indispensable para acceder al mercado, y no en un simple valor añadido.

Por lo tanto, la inacción conlleva un riesgo cada vez mayor. Los activos con altas emisiones de carbono pueden quedar inutilizados debido a la normativa o a los cambios en el mercado. Una gestión deficiente de la información sobre emisiones puede dar lugar a incumplimientos, multas o litigios. El daño a la reputación también puede afectar al acceso al capital, a las ventas y a las alianzas.

Aunque la mayoría de las empresas más grandes del mundo están vinculando la descarbonización con el valor empresarial, sigue existiendo una brecha importante: más del el 90 % de las empresas carecen de objetivos específicos de reducción de las emisiones de Alcance 3 en la cadena de suministro. Esto supone un enorme punto ciego, ya que las emisiones de Alcance 3 en las fases iniciales de la cadena son, de media, 21 veces superiores a las emisiones directas de una empresa. Esta brecha entre los compromisos de alto nivel y la ejecución en la cadena de suministro pone de relieve la urgente necesidad de estrategias de cero emisiones netas más estructuradas y responsables que den prioridad a la implicación de los proveedores.

 

Marcos y objetivos clave para la descarbonización

Las iniciativas de descarbonización se basan en un conjunto cada vez mayor de objetivos internacionales, normas de emisiones y normas de divulgación. Estos marcos orientan a los gobiernos y a las empresas a la hora de definir sus objetivos, medir las emisiones e informar sobre los avances. En conjunto, crean la estructura necesaria para lograr reducciones de emisiones a gran escala.

Acuerdo de París y objetivos mundiales 

El Acuerdo de París exige a todos los países signatarios que presenten contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) en las que se describa cómo reducirán las emisiones de gases de efecto invernadero. Se espera que estos objetivos se ajusten al objetivo general de limitar el aumento de la temperatura mundial a un nivel muy inferior a 2 °C y de proseguir los esfuerzos para mantenerlo por debajo de 1,5 °C. Para lograrlo, es necesario aplicar recortes rápidos y drásticos en todos los sectores con el fin de alcanzar emisiones globales netas cero aproximadamente en 2050.

Esta meta se ve reforzada por los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, en concreto el ODS 13: acción por el clima. La descarbonización es fundamental para alcanzar este y otros objetivos vinculados, como aquellos relativos a la energía sostenible, unas infraestructuras resilientes y la producción responsable.

GHG Protocol 

Un diagrama titulado «Ámbito de emisiones de la empresa» que muestra cuatro círculos anidados cuyo tamaño va aumentando para ilustrar la escala de las emisiones. El círculo central representa a la empresa (la entidad principal responsable de las emisiones). El Ámbito 1 representa las emisiones directas derivadas de las operaciones de la empresa. El Ámbito 2 representa las emisiones indirectas derivadas de la energía adquirida. El círculo exterior más grande, el Ámbito 3, representa las emisiones de la cadena de valor.

 

El GHG Protocol (Protocolo de Gases de Efecto Invernadero) es la norma mundial para medir y gestionar las emisiones. Divide las emisiones en tres alcances:

 

  • Alcance 1: Emisiones directas procedentes de fuentes propias o controladas (por ejemplo, vehículos de la empresa, combustión de combustible en las instalaciones).
  • Alcance 2: Emisiones indirectas derivadas de la electricidad, el vapor, la calefacción o la refrigeración adquiridos.
  • Alcance 3: Todas las demás emisiones indirectas de la cadena de valor, incluyendo a los proveedores de las fases iniciales y el uso de los productos en las fases finales.

Infografía titulada «Reducción de emisiones en la cadena de valor» que muestra un proceso lineal de tres pasos con líneas verdes e iconos. Paso 1: Reducción en la fase inicial (optimización de proveedores y transporte, marcada con un icono de camión). Paso 2: Optimización de la empresa (mejora de las operaciones y la fabricación, marcada con un icono de engranaje y de tendencia). Paso 3: Reducción en la fase final (minimización de la distribución y la eliminación de residuos, marcada con un icono de contenedor de reciclaje).

La mayor parte de la huella de una empresa suele ser de alcance 3. En la actualidad, se espera que la mayoría de las grandes empresas informe sobre los tres alcances, sobre todo a causa del escrutinio de los inversores y las exigencias de las nuevas normativas.

Objetivos basados en la ciencia

La iniciativa «Science Based Targets» (SBTi) ayuda a las empresas a establecer objetivos de reducción de emisiones que se ajusten a los datos científicos sobre el clima y al límite de 1,5 °C. Más de 3000 empresas utilizan la iniciativa para validar sus objetivos y establecer buenas prácticas para la presentación de informes sobre emisiones netas cero. La organización proporciona la orientación técnica y las evaluaciones independientes necesarias para garantizar que los objetivos corporativos sean creíbles y transparentes.

Las normas actualizadas de 2026 hacen mayor hincapié en la reducción directa de las emisiones en el origen, en lugar de en su neutralización o compensación. Mientras que los marcos anteriores permitían una mayor flexibilidad a corto plazo, las directrices actuales exigen a las empresas que den prioridad a las reducciones absolutas en todos los ámbitos. Según estas normas, la eliminación de carbono se reserva principalmente para las emisiones residuales que persisten una vez que una organización ha alcanzado sus objetivos de reducción a largo plazo.

Marcos de reportes y cumplimiento normativo

Las normas de información y los marcos normativos están determinando la forma en que las empresas divulgan sus emisiones, los riesgos climáticos y los avances en materia de descarbonización. Muchos de estos marcos se aplican ahora, de una forma u otra, a empresas de prácticamente todas las regiones, sectores y cadenas de suministro.

  • Directiva de la UE sobre información de sostenibilidad de las empresas (CSRD): La CSRD exige a las empresas que operan en la UE que comuniquen datos detallados sobre el clima y los criterios ESG (medioambientales, sociales y de gobernanza) de conformidad con las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (ESRS). En virtud de la reciente Directiva Ómnibus I sobre Sostenibilidad, la UE ajustó el umbral de información para centrarse en las organizaciones con más de 1.000 empleados y 450 millones de euros de volumen de negocio neto. Este cambio aumenta la presión sobre las grandes empresas para que obtengan datos de alta calidad de sus cadenas de suministro globales.
  • Proyecto de ley SB-253 de California: Esta ley exige a las empresas con ingresos superiores a 1000 millones de dólares que operen en California que divulguen sus emisiones de gases de efecto invernadero utilizando los métodos del Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol). La divulgación de las emisiones de alcance 1 y alcance 2 será obligatoria a partir de 2026, mientras que los requisitos de información de alcance 3 entrarán en vigor en 2027. Las emisiones de la cadena de suministro están incluidas en el ámbito de aplicación, lo que convierte a los datos fiables de las fases anteriores de la cadena en un requisito clave para el cumplimiento.
  • Mecanismo de ajuste en frontera por emisiones de carbono (CBAM): El CBAM de la UE establece un coste del carbono para los productos importados basado en sus emisiones incorporadas. Los importadores deben realizar un seguimiento y comunicar los datos de carbono a nivel de producto. Los importadores deben comunicar los datos de carbono a nivel de producto y, a partir de 2026, entregar certificados CBAM.
  • Norma de la SEC sobre divulgación de información climática: La norma de la Comisión de Valores y Bolsa de EE. UU. (SEC) obligaría a las empresas que cotizan en bolsa a divulgar información sobre sus emisiones y los riesgos climáticos. Aunque la SEC puso fin a su defensa jurídica de la norma en 2025 y su aplicación se encuentra actualmente en suspenso, el marco sigue ajustándose a las expectativas generales del mercado y de los inversores.
  • NIIF S1 y S2 (antes TCFD): Las normas IFRS S1 y S2 del Consejo Internacional de Normas de Sostenibilidad (ISSB) han sustituido oficialmente al TCFD, y la Fundación IFRS ha asumido las responsabilidades de supervisión. Estas normas proporcionan una base de referencia global para la presentación de informes sobre riesgos climáticos, gobernanza, estrategia y métricas. A partir de 2026, más de 40 jurisdicciones habrán integrado estas normas en sus marcos normativos nacionales, lo que convertirá la alineación con el ISSB en el principal objetivo de la presentación de informes de sostenibilidad a nivel mundial.

Estrategias empresariales de descarbonización

Las organizaciones desempeñan un papel fundamental en la reducción de emisiones. Las estrategias de descarbonización de las empresas abarcan objetivos, operaciones, diseño de productos, gobernanza y cadenas de valor. La eficacia de una acción depende de la combinación de objetivos claros con cambios operativos y estructuras de toma de decisiones en favor de un progreso sostenido.

Fijación de objetivos y estrategia

Un objetivo claro y basado en datos científicos es la base de la descarbonización empresarial. El objetivo de alcanzar las cero emisiones netas para 2050, con metas intermedias para 2030, es el punto de referencia predominante. Las metas intermedias permiten hacer un seguimiento de los avances a corto plazo y fomentan la responsabilidad dentro de la organización.

Solo el 4 % de las empresas cuenta actualmente con un objetivo de Alcance 3 basado en la ciencia, y solo el 3 % va por buen camino para cumplirlo. Aunque muchas organizaciones participan en redes sectoriales, la verdadera acción colaborativa sigue siendo un obstáculo: solo 1 de cada 3 empresas involucra activamente a sus proveedores en la acción climática, y apenas el 4 % ha pasado de la mera comunicación a establecer alianzas sólidas para la reducción de emisiones. Establecer objetivos creíbles y con plazos concretos a través de marcos como el SBTi es esencial para pasar de una concienciación general a un progreso medible.

 

Energía y operaciones 

Infografía titulada «Reducción estratégica de emisiones» que muestra un diagrama semicircular con cuatro estrategias fundamentales de descarbonización: 1. Eficiencia energética (reducción del consumo en edificios y equipos), 2. Energías renovables (transición hacia la energía solar y eólica), 3. Electrificación (sustitución de los sistemas de combustibles fósiles por sistemas eléctricos) y 4. Productos e innovación (desarrollo de materiales con bajas emisiones de carbono).

La reducción de las emisiones operativas suele ser el punto de partida más directo y rentable. Entre las estrategias más comunes se incluyen las siguientes:

  • Eficiencia energética: Mejoras en la iluminación, la climatización, los equipos y los sistemas de control en edificios y plantas.
  • Energías renovables: Instalación de energía solar o eólica, o adquisición de energía verde certificada a través de acuerdos de compra de energía (PPA) o de contrataciones alineadas con RE100.
  • Electrificación: Sustitución de los vehículos, sistemas de calefacción y equipos que funcionan con combustibles fósiles por alternativas eléctricas, especialmente en los lugares donde las redes eléctricas se están descarbonizando.
  • Innovación en los procesos: Rediseño de productos para utilizar tecnologías bajas en carbono, como hornos eléctricos, hidrógeno verde o recuperación de calor residual.

Productos e innovación

La descarbonización se aplica a lo que venden las empresas, no solo a cómo operan. Rediseñar los productos para utilizar materiales reciclados o de menor impacto, alargar su vida útil y minimizar los residuos contribuye a un enfoque circular que reduce las emisiones a lo largo de toda la cadena de valor.

El desarrollo de productos con bajas emisiones de carbono, cuya producción y uso requieran menos energía o materiales, puede reducir significativamente las emisiones de alcance 3. En algunos casos, el paso de los productos físicos a alternativas digitales permite lograr reducciones adicionales.

Una nota sobre la compensación de emisiones de carbono: Actualmente, algunas emisiones son difíciles de eliminar. En estos casos, la eliminación de carbono de alta calidad puede desempeñar un papel importante mediante soluciones basadas en la naturaleza, como la reforestación, y métodos de ingeniería, como la captura directa de aire. Las compensaciones deben cumplir normas estrictas y utilizarse solo después de haber llevado a cabo todas las reducciones viables. Las estrategias a largo plazo deben limitar la dependencia de las compensaciones y dar prioridad a la descarbonización estructural.

Estrategias públicas y políticas de descarbonización

Las políticas públicas son un motor fundamental de la descarbonización. Los gobiernos establecen objetivos, regulan las emisiones, reestructuran los mercados y asignan fondos para apoyar la transición. Sus medidas repercuten directamente en las empresas a través de obligaciones de cumplimiento, requisitos de información y nuevas dinámicas de mercado.

Hojas de ruta nacionales para la descarbonización

La mayoría de las grandes economías han adoptado objetivos nacionales de cero emisiones netas. La UE, el Reino Unido, Canadá y Japón tienen como objetivo 2050. China se ha comprometido a alcanzar la neutralidad en carbono en 2060, y la India en 2070. Estos objetivos suelen estar respaldados por presupuestos provisionales de carbono y hojas de ruta sectoriales que definen techos de emisiones e hitos de descarbonización a medio y largo plazo.

En 2025 y a principios de 2026, muchos países presentaron sus contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) actualizadas, en las que se fijaban objetivos aún más ambiciosos para 2035. Por ejemplo, el Reino Unido se ha comprometido a reducir las emisiones en un 81 % respecto a los niveles de 1990 para 2035, mientras que la UE se ha fijado una reducción del 90 % para 2040. Estas hojas de ruta influyen en la política energética, el desarrollo industrial, la planificación del transporte y la política fiscal. Los gobiernos utilizan estos marcos para asignar responsabilidades en materia de emisiones, orientar la inversión pública y establecer expectativas respecto a las contribuciones del sector privado.

Tarificación y mercados del carbono

La tarificación del carbono permite incorporar el coste de las emisiones con miras a ofrecer un inventivo económico para reducirlas. Hay dos tipos principales:

 

  • Sistemas de comercio de derechos de emisión (ETS) limitan las emisiones totales y permiten el comercio de derechos de emisión. El RCDE de la UE abarca más de 10 000 instalaciones y se está ampliando al transporte marítimo y por carretera. Otras regiones con RCDE son el Reino Unido, Corea del Sur y algunas zonas de China.
  • Los impuestos sobre el carbono establecen un precio fijo por tonelada de CO₂ emitida. Al menos 35 países cuentan con programas de impuestos sobre el carbono, entre ellos Suecia, Chile y Canadá.

Los gobiernos también recurren a incentivos para impulsar la inversión en energías limpias, aunque el panorama de estas ayudas está cambiando. En EE. UU., la Ley «One Big Beautiful Bill» (OBBBA) de 2025 modificó significativamente muchos de los créditos fiscales introducidos originalmente por la Ley de Reducción de la Inflación. A medida que los incentivos federales fluctúan, las empresas deben lidiar con las obligaciones a nivel estatal y los mecanismos internacionales. A partir de 2026, el CBAM de la UE exigirá a los importadores que entreguen certificados por las emisiones incorporadas, lo que convertirá la intensidad de carbono en una responsabilidad financiera directa.

Energías renovables y descarbonización de la red 

En la actualidad, muchas jurisdicciones exigen un porcentaje mínimo de energías renovables en la combinación energética nacional. Entre los instrumentos utilizados se encuentran los requisitos de cartera de energías renovables (RPS), las tarifas reguladas, las subastas de energía solar y eólica, y los certificados de energía limpia. La eliminación gradual del carbón y la limitación de las subvenciones a los combustibles fósiles también son elementos clave.

Algunos gobiernos invierten directamente en la infraestructura de la red eléctrica para impulsar las energías renovables mediante la ampliación de las líneas de transmisión, la construcción de instalaciones de almacenamiento de energía y la integración de tecnologías de redes inteligentes. Estas iniciativas tienen como objetivo hacer frente a la intermitencia, mejorar la flexibilidad del sistema y poner a disposición de las empresas electricidad sin emisiones de carbono. Sin una red descarbonizada, no es posible la electrificación total del transporte y la industria.

Compromiso de la cadena de suministro con la descarbonización

La mayor parte de las emisiones se producen fuera de las operaciones directas de una empresa. Según EcoVadis y BCG, las emisiones de alcance 3 en la cadena de suministro pueden ser más de 21 veces superiores a las de los alcances 1 y 2 combinadas. Reducir estas emisiones requiere una colaboración activa con los proveedores.

Las empresas líderes están asumiendo su responsabilidad al integrar criterios climáticos en sus procesos de contratación. Esto incluye exigir a los proveedores que revelen sus emisiones, adopten objetivos basados en la ciencia o certifiquen sus productos mediante etiquetas ecológicas. Estas medidas trasladan la presión para la descarbonización a las fases iniciales de la cadena de suministro y hacen que los datos sobre emisiones estén disponibles allí donde más importa.

  • Utilizar plataformas especializadas: Herramientas como EcoVadis, CDP e iniciativas como la Partnership for Carbon Transparency (PACT) permiten a las empresas recopilar, evaluar y estandarizar los datos de los proveedores.
  • Dar prioridad a la colaboración con los proveedores: Muchos proveedores pequeños y medianos carecen de los recursos necesarios para descarbonizarse por sí mismos. Las empresas pueden apoyar el progreso de los proveedores compartiendo herramientas, ofreciendo formación y elaborando conjuntamente planes de mejora.
  • Crear incentivos comerciales: Los equipos de compras pueden vincular la descarbonización a las decisiones comerciales adjudicando contratos a proveedores con bajas emisiones de carbono, ponderando el rendimiento en materia de emisiones en las solicitudes de presupuesto y estableciendo umbrales mínimos de gestión del carbono para obtener la condición de proveedor preferente.

A pesar de estas oportunidades, la adopción sigue siendo limitada. Según el CDP, menos del 15 % de las empresas han establecido objetivos que abarquen las emisiones de sus proveedores. La calidad y la exhaustividad de los datos siguen siendo un reto, especialmente en las cadenas de suministro globales y de múltiples niveles.

Medición, reportes y herramientas para la descarbonización

Toda estrategia eficaz de descarbonización se basa en datos fiables. Medir las emisiones con precisión, presentar informes de forma coherente y utilizar las herramientas adecuadas permite a las empresas hacer un seguimiento de los avances, cumplir con las obligaciones normativas y orientar las decisiones de inversión. Esto es especialmente importante en el caso del alcance 3, donde los datos de los proveedores y la integración de los informes son fundamentales.

Contabilidad de emisiones

Empiece por elaborar un inventario completo de carbono que incluya las emisiones de alcance 1, alcance 2 y las pertinentes de alcance 3. Utilice el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol) y la norma ISO 14064 para garantizar la coherencia y la comparabilidad. Aplique metodologías basadas en datos científicos y factores de emisión específicos de cada región, siempre que estén disponibles. De este modo, se sentarán unas bases sólidas para establecer objetivos internos, elaborar informes externos y cumplir con la normativa.

Marcos de información

Las organizaciones deben ajustarse a los requisitos de divulgación tanto obligatorios como voluntarios:

  • Obligatorio: La CSRD y las leyes SB 253 y SB 261 de California exigen la divulgación de información basada en el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero. Estos marcos suelen exigir la presentación de informes sobre objetivos, planes de transición y emisiones de la cadena de suministro.
  • Voluntario: El CDP, la GRI y el ISSB ofrecen estructuras de información ampliamente utilizadas. Muchas organizaciones las utilizan para satisfacer las expectativas de los inversores, los clientes o las propias organizaciones, incluso cuando no es un requisito legal.

Análisis, verificación y garantía 

Las herramientas de visualización ayudan a las organizaciones a interpretar los datos sobre emisiones y a actuar en consecuencia. Los paneles de control muestran el progreso respecto a los objetivos, comparan el rendimiento entre departamentos o proveedores y señalan las áreas con bajo rendimiento. A través de su Carbon Action Manager, EcoVadis ofrece calificaciones de carbono y herramientas de gestión que permiten a los equipos priorizar acciones y comparar su rendimiento con el de otras empresas del sector. Estas soluciones permiten a las empresas solicitar datos de carbono a miles de proveedores a gran escala, pasando de una simple evaluación de riesgos a una mejora colaborativa del rendimiento.

Dado que estas plataformas centralizan los datos de presentación de informes, simplifican el proceso de verificación por parte de terceros. Esta garantía independiente aporta credibilidad y reduce el riesgo en las divulgaciones normativas y dirigidas a los inversores. El CDP, la CSRD y otros marcos normativos exigen cada vez más una garantía sobre los datos de emisiones. Las auditorías internas, las funciones de verificación de las plataformas y los proveedores externos de garantía ayudan a validar las declaraciones y a aumentar la confianza de las partes interesadas.

Retos y riesgos en la aplicación de medidas de descarbonización 

Infografía titulada «Obstáculos a los esfuerzos de descarbonización» en la que se muestran cinco señales de tráfico verdes que representan los obstáculos: 1. Lagunas en los datos y la medición (medición inexacta de las emisiones), 2. Limitaciones financieras (alta inversión, retorno de la inversión incierto), 3. Barreras tecnológicas (tecnologías no totalmente desarrolladas), 4. Complejidad de la cadena de suministro (dificultad de seguimiento y coordinación) y 5. Incertidumbre normativa (la planificación es un reto).

La implementación de una estrategia de descarbonización requiere una inversión considerable, la coordinación entre diferentes departamentos y una amplia colaboración a lo largo de las cadenas de suministro globales. El avance puede verse frenado por la falta de datos, las barreras económicas y la incertidumbre externa. Reconocer estos riesgos permite a las empresas planificar de forma realista y destinar los recursos donde más se necesitan.

  • Lagunas en los datos y la medición: La medición precisa de las emisiones supone un reto constante, especialmente en lo que respecta a las huellas de alcance 3 y a nivel de producto. Muchos proveedores carecen de sistemas para realizar un seguimiento o informar sobre las emisiones. Las inconsistencias en los datos, la dependencia de los promedios y las lagunas en la cobertura reducen la confianza en las cifras comunicadas y debilitan el establecimiento de objetivos.
  • Limitaciones financieras y de recursos: La inversión inicial en tecnologías, sistemas o formación para la descarbonización puede ser elevada. Las limitaciones presupuestarias y la incertidumbre sobre los plazos de retorno de la inversión pueden retrasar la adopción de medidas. Las empresas más pequeñas pueden carecer de recursos internos o de acceso a financiación asequible para sufragar los cambios necesarios.
  • Barreras tecnológicas: En algunos sectores con altas emisiones, las tecnologías maduras bajas en carbono siguen siendo limitadas. La descarbonización del calor de proceso, el transporte pesado o los insumos de materiales suele depender de la innovación en las primeras etapas. Las limitaciones de coste, disponibilidad e infraestructura ralentizan su implantación.
  • Complejidad de la cadena de suministro: Las cadenas de suministro grandes y de múltiples niveles complican el seguimiento de las emisiones y la participación. Las emisiones suelen recaer en proveedores situados varios niveles más abajo, muchos de los cuales son pymes con capacidades limitadas. Los sistemas fragmentados y las expectativas inconsistentes dificultan la coordinación y el progreso.
  • Incertidumbre normativa: La normativa relacionada con el clima está en constante evolución. Las empresas se enfrentan a la incertidumbre en torno a las obligaciones futuras, las inconsistencias regionales y el calendario de aplicación. Los retrasos o cambios en las políticas o en la fijación de precios del carbono pueden afectar a la planificación a largo plazo.

Actuar frente a los retos de la descarbonización 

A pesar del creciente impulso, muchas empresas siguen enfrentándose a graves obstáculos para una descarbonización eficaz. Los datos incompletos sobre emisiones, las lagunas en el compromiso de los proveedores y los crecientes requisitos de cumplimiento pueden paralizar el progreso, incluso cuando el compromiso de la dirección es firme.

Para ir más allá de las buenas intenciones y lograr resultados cuantificables, las empresas necesitan una forma de poner en práctica la reducción de las emisiones de carbono en todas sus cadenas de valor, con el respaldo de datos fiables y sistemas escalables. La colaboración con una plataforma especializada permite a las organizaciones salvar la brecha entre los objetivos climáticos de alto nivel y las decisiones de adquisición que generan un impacto real.

EcoVadis: su socio de confianza para acelerar la descarbonización

EcoVadis proporciona la infraestructura y la información que las organizaciones necesitan para convertir sus objetivos de descarbonización en resultados concretos dentro de la cadena de suministro. Desde la validación de objetivos basados en la ciencia y la preparación para el cumplimiento de los requisitos normativos de divulgación hasta la evaluación de la huella de carbono de referencia, la plataforma ofrece los datos detallados y el apoyo de expertos necesarios para liderar con confianza. Al integrar las calificaciones de carbono y las herramientas de mejora directamente en el proceso de contratación, los responsables pueden gestionar los riesgos de forma más eficaz e impulsar reducciones estructurales de las emisiones en toda su presencia global.

Únete a las más de 150 000 empresas que ya están reduciendo su impacto climático gracias a EcoVadis. Póngase en contacto con nosotros hoy mismo para descubrir cómo nuestro Carbon Action Manager puede ayudarte a convertir tu estrategia de sostenibilidad en resultados medibles.

 

Preguntas frecuentes 

P: ¿Cuál es la diferencia entre la descarbonización y las estrategias de cero emisiones netas?

R: La descarbonización es el proceso de reducir o eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de las operaciones y la cadena de valor de una empresa. Se centra en cambios estructurales, como la transición a las energías renovables, la electrificación de las flotas de vehículos o el rediseño de los procesos de fabricación para que sean menos intensivos en carbono.

El «cero neto» es un objetivo contable más amplio en el que las emisiones residuales que no pueden eliminarse se compensan con una cantidad equivalente de absorciones de carbono. Mientras que la descarbonización da prioridad a la reducción de las emisiones en el origen, una estrategia de «cero neto» utiliza estas absorciones para alcanzar un estado de neutralidad climática. 

P: ¿Cuáles son los requisitos obligatorios de divulgación de información climática para las empresas en 2026?
R: Los requisitos de información para 2026 incluyen dos obligaciones principales para las empresas con operaciones significativas en EE. UU. o la UE:

  • Proyecto de ley SB 253 de California: Las empresas que operen en California y tengan unos ingresos anuales superiores a 1000 millones de dólares deberán comunicar sus emisiones de alcance 1 y alcance 2 antes del 10 de agosto de 2026.
  • Directiva de la UE sobre la divulgación de información relativa a la sostenibilidad (CSRD): Las grandes empresas y las pymes que cotizan en bolsa deben presentar información exhaustiva sobre sostenibilidad con arreglo a las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (ESRS). Esto incluye planes de transición detallados y evaluaciones de doble materialidad.

P: ¿Cómo puede una empresa medir y reducir sus emisiones de alcance 3?

R: Para medir las emisiones de alcance 3 es necesario recopilar datos primarios directamente de los proveedores, en lugar de basarse en datos secundarios, como medias del sector y estimaciones. Un enfoque eficaz para recopilar datos primarios sobre las emisiones directas consiste en:

  1. Analizar la cadena de valor: Identificar las categorías con mayor impacto de carbono, como los bienes adquiridos o el transporte.
  2. Compromiso con los proveedores: Utilice plataformas como EcoVadis para solicitar datos específicos sobre las emisiones de carbono y objetivos de reducción a los proveedores de mayor impacto.
  3. Estandarización de los datos: Aplicar la Norma del Protocolo de Gases de Efecto Invernadero para la Cadena de Valor Corporativa a fin de garantizar la coherencia en los distintos niveles de la cadena de suministro. 

Se pueden lograr reducciones estableciendo normas mínimas de rendimiento en materia de emisiones de carbono para la contratación pública y colaborando con los proveedores para mejorar la eficiencia energética.

P: ¿Qué herramientas existen para hacer un seguimiento de la huella de carbono a lo largo de una cadena de suministro global?

R: Las empresas recurren a una combinación de software de planificación de recursos empresariales (ERP) y plataformas especializadas en sostenibilidad para hacer un seguimiento de su huella de carbono.

  • Plataformas de gestión de las emisiones de carbono: EcoVadis ofrece calificaciones de carbono y la herramienta Carbon Action Manager para realizar un seguimiento y mejorar el rendimiento de los proveedores.
  • Iniciativas de intercambio de datos: La Asociación para la Transparencia del Carbono (PACT) ofrece marcos para compartir las huellas de carbono a nivel de producto entre diferentes sistemas de software.
  • Bases de datos de factores de emisión: Herramientas que proporcionan datos regionales y específicos por sector para subsanar las carencias cuando no se dispone de datos de los proveedores primarios.

 

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